..................... TRANSCRIÇÃO
INTEGRAL DO DISCURSO
Señor Presidente, señoras y señores
diputados, mediante ustedes quiero dar un saludo especial, cordial
y fraternal
a todo el pueblo europeo.
Es una enorme satisfacción y alegría para mí que
me hayan invitado a participar en este encuentro tan importante
de dos continentes: América y Europa. Es un honor, una satisfacción
y un orgullo estar con ustedes y vengo acá aceptando la
invitación no solamente para que me escuchen, sino también
para escucharles a ustedes.
Los pueblos indígenas originarios campesinos de América,
especialmente de Bolivia, pertenecemos a la cultura del diálogo,
a la cultura de la vida, a la cultura del equilibrio, la justicia
y la equidad.
Como decía nuestro Presidente del Parlamento Europeo, vengo
de una familia muy humilde, perteneciente a la nación aimara.
Históricamente hemos sido excluidos, pero no somos excluyentes.
Históricamente hemos sido sometidos a la esclavitud, pero
jamás hemos sometido a la esclavitud a otras familias; somos
incluyentes, luchamos por la unidad respetando la diversidad de
nuestros pueblos y, si, gracias a la conciencia de mi pueblo, llegamos
a la Presidencia como pueblos indígenas, no fue por la venganza
de nadie, sino por la esperanza de nuestros pueblos.
La ausencia del Estado en nuestras comunidades
campesinas indígenas
ha dejado mucho que desear y, por eso, queremos resolver los problemas
sociales, los problemas culturales, los problemas económicos
y los problemas estructurales de mi país.
Si hablamos en términos de salud, hay comunidades campesinas
en las que no existen medios para resolver los problemas de salud;
no se reconoce la medicina tradicional ni hay ninguna política
para su recuperación.
Reconocemos algunos avances mediante la participación
de la UNESCO. El tema de la educación está abandonado.
Para su información, mi mamá (q.e.p.d.) era analfabeta
y mi papá escribía poco o nada; también era
analfabeto. Mis padres no tenían documentación. Por
eso empezamos a trabajar en este corto tiempo de gobierno, de casi
110 días de Presidencia, en la alfabetización, gracias
a la cooperación incondicional de algunos países
latinoamericanos, europeos y asiáticos. A finales de este
mes va a haber una promoción de cerca de 2.000 alfabetizados.
Queremos erradicar el analfabetismo en mi país.
En cuanto al tema de la documentación, también
gracias a la solidaridad estamos avanzando. Hasta ahora nos informan
de
que tenemos cerca de 50.000 documentados gratuitamente (familias
campesinas indígenas; especialmente mujeres) gracias a la
cooperación internacional. Y en materia de documentación,
lamentablemente hay familias que han sido totalmente abandonadas;
no tienen documentos y, por tanto, no tienen ciertos derechos ciudadanos.
Este tema es muy preocupante en mi país.
Sé que acá, en Europa y en algunos
continentes, el mejor amigo del ser humano, el perro, tiene pasaporte
para poder
viajar de un país a otro. Allá ni siquiera tenemos
documentación —ni carné de identidad, ni certificados
de nacimiento— para poder participar en actos electorales.
Por eso, vamos a continuar con esta campaña de identificación:
en menos de dos meses llegamos casi a 50.000 nuevos documentos
de manera gratuita y vamos a avanzar para llegar a uno o dos millones
de documentados de manera gratuita.
Gracias también a la cooperación
de algunos países
latinoamericanos estamos llevando a cabo campañas para ayudar
a las familias más pobres en temas de salud. Mediante una
operación del ojo, en menos de dos meses curamos gratuitamente
a 8.000 personas.
Éstos son algunos de los problemas sociales que tenemos
en mi país. Por eso este movimiento político, el
Movimiento al Socialismo, inicialmente llamado Instrumento Político
por la Soberanía de los Pueblos, creado por el Movimiento
Campesino Indígena Originario, no ha sido creado por un
grupo de politólogos, ni de profesionales o intelectuales,
sino frente a la injusticia, para luchar por las reivindicaciones
económicas, sociales, especialmente, en el año 1995,
para cambiar nuestra Bolivia, para acabar con la discriminación,
inclusive para cambiar esas políticas que históricamente
han estado orientadas al exterminio de los pueblos indígenas
originarios en nuestro país y en nuestro continente.
Los pueblos indígenas también somos seres humanos,
tenemos los mismos derechos, los mismos deberes, y queremos cambiar.
Y felizmente este movimiento político me lleva a la Presidencia.
Quiero que ustedes sepan que lamentablemente no tuve la oportunidad
de estudiar en la universidad; el mejor capital que tienen nuestro
Movimiento y Evo Morales es la honestidad.
Mi respeto y mi admiración al Presidente cuando menciona
esa ley cósmica de nuestros antepasados, el ama sua, ama
Hulla, ama quella, que es la ley de los pueblos indígenas
originales: no robar, ni ser flojo, ni mentir. Y ese principio
de una ley cósmica nos trae hasta acá y tengo la
obligación de llevar adelante esta norma de nuestros antepasados
para cambiar nuestra historia.
Con seguridad pueden preguntarse sobre muchos
temas estructurales, sobre muchos temas sociales. Hasta ahora,
evidentemente, hemos
decidido recuperar nuestros recursos naturales, renovables y no
renovables; recursos naturales que permitan resolver los problemas
sociales y los problemas económicos de mi país.
Y quiero transmitirles la lucha en defensa
de la hoja de coca, la lucha por el agua, para evitar cualquier
privatización
del recurso agua, y la lucha por los hidrocarburos, que son las
luchas de nuestros antepasados, de los líderes indígenas,
como Tupac Amaru, Tupac Katari y Bartolina Sisa: era la lucha por
el territorio. Bolivia con semejante riqueza, pero también
con semejante pobreza. No se trata de distribuir la pobreza, sino
de redistribuir la riqueza y, para redistribuir la riqueza, tenemos
la obligación de recuperarla, nacionalizándola.
Es verdad que el petróleo y los recursos
naturales ya fueron nacionalizados dos veces en el pasado milenio.
Y ahora en este
nuevo milenio nos toca nacionalizar a mi gobierno y al pueblo boliviano,
con muchos sectores sociales, sean del campo o de la ciudad.
Pero quiero que se entienda que acá no se expropia ni se
expulsa a nadie. Quiero ser muy sincero y con mucho respeto a ustedes.
Nuestras familias vienen a Europa por una necesidad, por falta
de empleo, y muchas están siendo expulsadas. Históricamente
mi país, mi región, yo diría, inclusive, toda
América, antes llamada Abya Ayala, jamás expulsaron
a nadie. Ni con esta nacionalización estamos expulsando
a nadie.
Entiendo perfectamente que tienen que recuperar
su inversión
y tener derecho a las utilidades, pero ellos no pueden ser dueños
de los hidrocarburos, ni pueden controlarlos. El Estado boliviano
controlará en las bocas de pozo o en centros de fiscalización.
Cualquier empresa que invirtió en el país tiene todo
el derecho de recuperar su inversión y tiene derecho a las
utilidades, pero no al control, y por tanto, serán socios
y no dueñas de nuestros recursos naturales.
(Aplausos)
Lamento mucho que algunos medios de comunicación nos quieran
confrontar con regiones, con continentes, con países, con
empresas. Pertenecemos a una cultura de solidaridad, a una cultura
de reciprocidad y, por tanto, es importante buscar soluciones de
manera conjunta. Es verdad que en este proceso de cambio en Bolivia
necesitamos cooperación, pero también les traigo
propuestas para invitarles a resolver juntos los problemas, sean
de América o sean de Europa.
Entiendo que es un problema para los europeos
el tema de la inmigración.
Por falta de fuentes de trabajo, mucha gente abandona América
y Bolivia y se viene a Europa.
La única forma de resolver ese problema es crear fuentes
de trabajo en Bolivia, garantizar mercados al pequeño productor
de artesanía, al microempresario, a las cooperativas, a
las asociaciones, a las empresas comunales. Eso frenará seguramente
la masiva invasión de bolivianos y bolivianas de este continente.
Es importante la industrialización de los recursos naturales.
Ustedes saben que históricamente hemos sido sometidos a
un saqueo permanente de nuestros recursos naturales. Y si, en algún
momento, el Estado controló los recursos naturales, sea
el petróleo, sean los minerales, no pudo llevar adelante
la industrialización, dar el valor agregado a estos recursos
naturales. Después de la nacionalización, nuestra
tarea será industrializar, con socios, sean Estados o empresas.
Acá no hay ninguna exclusión ni marginación.
Estamos convencidos de que la industrialización de nuestros
recursos naturales frenará, en todo caso, el masivo abandono
de mi país hacia otros países. Antes eran los Estados
Unidos o Argentina y, ahora, siento y lamento mucho que muchos
de nuestros hermanos y hermanas vengan a Europa a buscar fuentes
de trabajo.
Hay un tema central que es un problema para
ustedes y también
para nosotros: la cocaína y el narcotráfico. Quiero
decirles que como pueblos indígenas originarios no somos
de la cultura de la cocaína. No somos de la cultura del
narcotráfico. Lamentablemente, nos han importado este nuevo
problema: la cocaína. Debe haber una lucha real y efectiva
contra el narcotráfico. La lucha contra el narcotráfico
no puede ser un instrumento de dominación, de recolonización
o de sometimiento. Siento que algún país en América
usa el tema del narcotráfico como un instrumento de sometimiento
y de subordinación. Creo que es responsabilidad de todos
nosotros hacer una lucha efectiva y real contra el narcotráfico.
Además, quiero decirles que la coca no es cocaína.
He revisado mucho la historia de la coca en Europa. Los primeros
países que industrializaron la hoja de coca fueron los europeos.
Estamos hablando del siglo XIX. Sólo recientemente han empezado
a industrializar América o los Estados Unidos. Y no es posible
que la hoja de coca sea legal para la Coca-Cola, pero ilegal para
la región andina, para los pueblos indígenas.
Siento que es importante revalorizar la hoja
de coca, pero quiero decirles que, si bien durante mi gobierno,
jamás habrá libre
cultivo de coca, tampoco puede haber cero de coca. Felizmente,
estamos concertando con nuestros hermanos productores de la hoja
de coca cómo racionalizar su producción, y quiero
decirles, para la satisfacción de ustedes, que estamos hablando
de una pequeña extensión de cultivo de coca por familia:
40 metros por 40 metros. Estamos convencidos de que una parte de
la hoja de coca es desviada a un mercado ilegal y no estamos de
acuerdo con ello.
Las políticas de erradicación con compensación
económica y después la erradicación bajo militarización
forzosa, han dejado mucho que desear en términos de derechos
humanos y la única forma de frenar esa confrontación
es que la producción de coca sea controlada por el propio
movimiento campesino, racionalizada y, de esta manera, que la lucha
contra el narcotráfico sea efectiva y que la producción
de esa pequeña porción, de 40 x 40 metros —seguramente
muchos investigadores han debido leer el llamado «cato»,
cato no son hectáreas, son 40 x 40 metros— sea controlada
y que su producción vaya al consumo legal: qué mejor
que industrializar con fines benéficos para la Humanidad.
Pero la lucha contra el narcotráfico no puede terminar
en este control, sino que es importante el control de los precursores,
de los agentes químicos. Y qué mejor que, junto con
ustedes, controlar el secreto bancario. Porque el verdadero narcotraficante
no es el que está en la cárcel en este momento en
Bolivia, sino —lo hemos investigado en corto tiempo— quien
mueve miles y millones de dólares. Y no anda cargado de
dólares en las sendas o en los autobuses o en los camiones.
Maneja las bancas privadas. Qué mejor que el control de
la banca privada, de los bancos, aunque sean estatales, para acabar
con esa forma del negocio del narcotráfico.
(Aplausos)
Quiero aprovechar esta oportunidad para,
a través de ustedes,
presentar a todas las naciones de Europa mi respeto y mi admiración
por la Unión Europea. En Bolivia también tenemos
muchos deseos de unirnos los andinos, los latinoamericanos, los
sudamericanos. Ésa será nuestra responsabilidad.
Seguramente será un proceso en el que necesitemos diálogo
y paciencia para unir a nuestros países.
Digo esto porque en Bolivia hemos decidido
refundar Bolivia, para acabar con modelos económicos que no han resuelto los problemas
sociales, para cambiar ese Estado colonial. Quiero decirles también,
con mucho respeto, que existe en este momento el Estado colonial.
Pero no estamos planteando un cambio o una lucha armada. Lamento
mucho que en algunos países vecinos a Bolivia haya una confrontación
armada. Gracias a este movimiento político, que nace del
sector más despreciado y odiado históricamente, del
sector más discriminado, como son los pueblos indígenas
originarios. ¿Por qué hablo de los pueblos indígenas
originarios? El último censo realizado en 2001 demuestra
que el 62,2 % está constituido por pueblos indígenas.
Yo diría que somos más del 70 % o casi el 80 % de
los pueblos indígenas originarios. Porque, en la fundación
de Bolivia, en el año 1825, el 90 % de la población
estaba constituido por indígenas y el 10 % fundó Bolivia.
Sin embargo, ese 90 % participó en la lucha por la independencia
y, ahora, en democracia, de manera pacífica, mediante una
refundación de Bolivia, queremos cambiar y queremos hacer
una revolución democrática, cultural y pacífica,
evitando cualquier confrontación. Yo creo que aquí nacerá el
verdadero cambio, que haga posible vivir en paz con justicia social.
Yo entiendo perfectamente a los países y a muchos empresarios
que quieren seguridad jurídica. Todos luchamos por que haya
seguridad jurídica, pero para ello es importante que haya
seguridad social, que haya salud, educación, vivienda, empleo.
Eso pasará, sobre todo, cuando recuperemos nuestros recursos
naturales y cuando éstos beneficien a todo el pueblo boliviano.
Estamos apostando por esa transformación en lo económico
y en lo político.
Quiero expresarles mi enorme satisfacción por el apoyo
que nos está dando el Secretario General de las Naciones
Unidas. Aprovechando esta Cumbre de Jefes de Estado, de Presidentes
de Europa, de Latinoamérica, del Caribe, he sido invitado
a una pequeña reunión con el Secretario General de
las Naciones Unidas, Kofi Annan, que me ha prometido todo el apoyo
para la Asamblea constituyente, tanto en asesoramiento como en
términos económicos, para que se garantice esta transformación
profunda y democrática de mi país.
Quisiera contar con la presencia de ustedes,
con su experiencia, para este cambio profundo. Estoy convencido
de que Europa es el
símbolo de la democracia, defiende la democracia y los derechos
humanos. Y hablando de los derechos humanos, quiero pedir de manera
muy particular que nos ayuden a defenderlos en Bolivia. Y defender
los derechos humanos en Bolivia significa crear fuentes de trabajo,
de salud y de educación, y recuperar nuestros recursos naturales.
Quiero decirles, con mucho respeto, que hubo
algunos gobiernos, antes, en las dictaduras, que masacraron a
pueblos. Ustedes conocen
perfectamente la historia de Bolivia. Pero también los gobiernos
democráticos, para defender intereses ajenos a los intereses
bolivianos, masacraron a Bolivia y algunos de ellos se escaparon
a los Estados Unidos. Legalmente, apelando a la Justicia boliviana,
hemos pedido la extradición de quienes humillaron a Bolivia
y quiero pedir el apoyo de ustedes para que esas personas que han
hecho tanto daño a los derechos humanos y económicos
de los bolivianos sean juzgadas por la Justicia boliviana, como
son Gonzalo Sánchez de Lozada y Sánchez Berzaín,
que mataron a mucha gente en mi país y que queremos que
sean sometidos a la Justicia boliviana.
(Aplausos)
En este proceso de cambio, buscamos no sólo interacción
política, y entendimiento entre los países, sino
también integración, mediante la vertebración
vial de mi país. Bolivia, el corazón de Sudamérica,
no tiene salida al mar por una injusticia histórica. Con
mi gobierno podemos resolver esta vertebración vial con
todos los países vecinos. Sólo tenemos una parte
con Perú, pero no tenemos un camino pavimentado ni con Chile,
ni con Argentina por Potosí, ni por Tarija, tampoco por
Brasil. Saludo y respeto muchísimo al compañero Presidente
de Brasil. No es cierto que estemos enfrentados, como dan a entender
algunos medios de comunicación. Tenemos una alianza estratégica
con el Gobierno de Brasil. Entiendo que, Lula, ex-dirigente sindical
obrero, es un hermano mayor que de verdad me orienta. Y quisiéramos
también acá, en Europa, recibir alguna orientación.
Les decía hace un momento que no somos excluyentes, somos
incluyentes. Quiero aprender de ustedes, pero aprender fundamentalmente
cómo buscar soluciones en el marco del equilibrio, de la
justicia y de la igualdad.
Ése es mi gran deseo y por eso luchamos. Ahora tenemos
la oportunidad, desde nuestro Gobierno, un gobierno popular e indígena,
con apoyo de muchos sectores intelectuales y hasta empresariales
en Bolivia —clase media—. Tengo una experiencia hasta
este momento. Algunos compañeros, compatriotas de la ciudad
me dicen dos cosas: «yo no soy indígena, pero ahora
soy indigenista». Me dicen: «antes los gobiernos nos
hacían llorar de depresión, ahora nuestro gobierno
hace llorar de emoción, de dignidad, de sentar soberanía,
de respeto entre nosotros y, sobre todo, de recuperar nuestros
recursos naturales».
Y, por eso, quiero decirles, estimados diputados
del Parlamento Europeo, que mediante ustedes quisiera mantener
una alianza estratégica
por la vida, por la humanidad. La vivencia de los pueblos indígenas
no es exclusión ni marginación, —repito— es
solidaridad, reciprocidad y no solamente con el ser humano, sino
que también es armonía con la madre tierra. A nosotros
nos preocupa muchísimo que el modelo occidental de industrialización
vaya afectando al planeta Tierra, a la madre tierra: a la pachamama.
Si no revisamos esta forma de industrialización, seguramente
de acá a poco tiempo, todos, no sólo ustedes ni nosotros,
sino todos, vamos a tener un problema de vida. Creo que es importante
recoger iniciativas y propuestas que vienen de los pueblos para
defender y salvar a la Humanidad y eso se hará fundamentalmente
respetando a la madre tierra, viviendo en armonía con ella.
(Aplausos)
Son aportes importantes que podemos dar,
basándonos en
nuestra vivencia. Basados en nuestras organizaciones naturales,
sean sindicatos, sean comunidades, sean Consejos de ancianos, esas
autoridades que debaten permanentemente y proponen soluciones.
He entendido que no se trata de imponer programas ni políticas,
sino que se trata de recoger esas propuestas y esos programas para
el bien de la humanidad.
Es verdad también que en este proceso de cambio es importante
cómo participar en Bolivia y eso no es ni subordinación
ni sometimiento —algún medio decía: «son
títeres»—, sino que se trata, de manera horizontal,
de compartir nuestros principios y nuestras experiencias. Esperamos
que esta pequeña intervención en el Parlamento Europeo
pueda servir de algo. Queremos acabar con el Estado mendigo.
Generalmente los Gobiernos de Bolivia salían al exterior
a pedir ayuda, mendigaban para el Presupuesto General de la nación.
Queremos terminar con esto. Estoy seguro de que aumentando los
volúmenes de exportación y mejorando el precio —un
precio racional, no se trata tampoco de chantajear o de imponer
precios—, recuperando nuestros recursos naturales, acabaremos
con ese Estado mendigo. Lamento mucho que tengamos un Estado mendigo
y quisiéramos, con ustedes, revisando la historia, ahora,
en este nuevo milenio, resolver esos problemas sociales y culturales.
Quiero decirles, en nombre del pueblo boliviano,
y especialmente en nombre del movimiento indígena originario, que queremos
tener aliados estratégicos para defender la vida. Queremos
acabar con ese odio, ese racismo, ese desprecio. Somos de la cultura
incluyente, no excluyente, aunque hemos sido sometidos a la exclusión,
y, de verdad, después de haber escuchado que me invitaban
al Parlamento Europeo, me sentí muy contento y muy orgulloso
de ustedes. Quiero que ustedes también se sientan orgullosos
de los pueblos indígenas originales, que defienden la vida.
Para mí es un honor y una nueva experiencia, aunque siempre
empezamos con nerviosismo —mis disculpas—, pero, de
todo corazón y con mucho respeto, quiero contar con el apoyo
de ustedes para salvar la vida y para mejorar la situación
social y cultural de mi país.
Muchísimas gracias.
(A Assembleia aplaude, de pé, o Presidente
da República
Boliviana)
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Evo MORALES quer parceiros,
mas não donos dos recursos naturais
da Bolívia
[Serviço de Imprensa do PE]
Após um fim-de-semana de reflexão
sobre as relações entre a UE e a América Latina,
na 4ª cimeira UE-ALC, em Viena, o Presidente da Bolívia
foi hoje (15 de Maio de 2006) recebido no Parlamento Europeu. Evo
MORALES explicou que, com a nacionalização dos recursos
naturais, procura resolver os problemas sociais e económicos
do país, e que vê os europeus "como parceiros"
com os quais pretende dialogar. "Nesta nacionalização
não estamos a expulsar ninguém. Serão parceiros
mas não donos dos nossos recursos naturais".
Para Evo MORALES, este é um encontro
de dois continentes, América e Europa. "Venho não
só para que me escutem, mas também para vos escutar",
adiantou, valorizando a cultura do diálogo.
Os problemas de saúde, de pobreza, a violação
dos direitos cívicos na Bolívia foram relatados por
Evo MORALES durante o seu discurso em plenário, que chegou
a referir: "Na Europa, até os cães têm
passaporte. No meu país, muitas pessoas nem sequer têm
bilhete de identidade".
De acordo com o actual Presidente da Bolívia, "o melhor
capital do nosso movimento é a honestidade" –
não roubar, não ser fraco e não mentir –,
um lema de vida herdado dos antepassados indígenas.
A luta pelos hidrocarbonetos é também uma luta que
já vem dos antepassados indígenas. "Trata-se
de redistribuir a riqueza, e para isso é preciso recuperá-la",
explicou Evo MORALES. "Nesta nacionalização não
estamos a expulsar ninguém, mas não podem ser donos
e controlar os nossos recursos naturais. Serão parceiros
mas não donos dos nossos recursos".
Ao recuperar os recursos naturais, renováveis e não
renováveis, o Presidente boliviano procura resolver os problemas
sociais e económicos no seu país. "Fomos submetidos
a um saque contínuo dos nossos recursos naturais". Depois
da nacionalização, temos de industrializar "como
parceiros", não haverá qualquer expulsão,
garantiu.
O Presidente da Bolívia sublinhou que defende uma cultura
de reciprocidade, de solidariedade, que é importante encontrar
soluções de forma conjunta, cooperar, para tentar
resolver problemas que são também os da Europa. Quem
não encontra trabalho na Bolívia vem para a Europa,
invadindo o continente à procura de emprego, acrescentou.
Para que haja a segurança jurídica para os empresários
tanto querem, é importante que haja também segurança
social, saúde, educação, habitação
e emprego na Bolívia. É preciso mudar o "estado
colonial" que existe actualmente e acabar com a discriminação
dos povos autóctones indígenas na América Latina.
Evo MORALES pediu à Europa que ajude a defender os direitos
humanos na Bolívia, melhores condições de saúde,
emprego, e isso passa pela nacionalização dos recursos
naturais.
Em relação ao Brasil, Evo MORALES declarou que, ao
contrário do que dizem alguns meios de comunicação
social, tem uma "aliança estratégica com o Governo
brasileiro" e que respeita LULA, o qual considera "um
irmão mais velho", um sindicalista como ele.
O Presidente da Bolívia quer acabar com o "Estado mendigo"
que existe actualmente. "Fomos submetidos à exclusão,
mas não excluímos", assegurou Evo MORALES.
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Morales discusses nationalisation, coca and Cuba
with Foreign Affairs Committee
15/05/2006
Committee on Foreign Affairs
In the chair: : Elmar BROK (EPP-ED, DE)
Shortly after his formal address to the plenary
session on Monday evening, Bolivian President Evo Morales took part
in a debate with the Foreign Affairs Committee. MEPs praised his
personal commitment and showed understanding for his social reform
plans, though there were questions about the legality of the nationalisations
being pushed through by the former indigenous activist and leader
of coca-leaf growing farmers - and about his close relations with
Fidel Castro.
Véronique de Keyser (PES, BE) said his speech
in plenary was "Politics with a capital P", while Francis
Wurtz (GUE/NGL, FR) found Morales' speech "extremely
touching, authentic and dignified". Philippe Morillon (ALDE,
FR) wished Morales every success but asked him to explain how he
intended to proceed with negotiations with European countries and
industries on the nationalisation of natural resources. Poul Rasmussen
(PES, DK) insisted that the Bolivian president, like anyone else,
"had the fundamental right to renegotiate contracts".
Both he and Monica Frassoni (Greens/EFA, IT) advised Mr Morales,
however, not to stake everything on "two friends".
"The aid that Castro is giving may not be positive for you",
Ms Frassoni warned. Mr Rasmussen told the Bolivian leader that he
had many, many friends.
Elmar Brok (EPP-ED, DE) warned the Mr Morales about Parliament's
continuing concern over Cuba's human rights record, and insisted
that social justice could not be achieved by with legal uncertainty.
José Salafranca (EPP-ED, ES) said that foreign investment
in Bolivia would only be forthcoming if there was legal certainty
and political stability in the country. He also said the "overnight
nationalisations" were "not a friendly sign and were incompatible
in both form and substance" with the cooperation agreements
between the EU and Bolivia. Several Members asked for Mr Morales'
cooperation in fighting drug trafficking and his support for fostering
greater Latin American unity.
Mr Morales argued that legal justice cannot exist without social
justice, and that his reforms were "righting the wrongs of
500 years of pillaging" during colonialism. He insisted that
he was not an enemy of private companies, and that his nationalisation
scheme would not result in expulsions or expropriations. He highlighted
investment in health and education as his country's priorities and
defended small-scale cultivation of coca leaves for the local market,
but not for the production of cocaine. Morales also said he supported
organic agriculture: "Organic produce is much appreciated in
Europe and we don't wish to compete with countries in the GMO sector."
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